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Crónicas desde el Lado Oscuro, II. Behobia – San Sebastián: el “efecto Iñigo”

17 noviembre 2010
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Y ahora ¿qué?

Como hace unos días os contaba en mi crónica de la clásica de San Sebastián, el 14 de noviembre de 2010 era una fecha que pasaría a la historia de mi vida por un solo motivo: ese día cumpliría la promesa de terminar la Behobia-San Sebastián como señal de agradecimiento por la excelente evolución de mi hijo Iñigo tras el diagnostico demoledor que tuvo cuando nació.
Bien, pues aquí estoy, dispuesto a contaros como tras meses de lucha conmigo mismo, de entrega total a los consejos de mis mentores (Juan y Mar) y de infinitas señales de amor y apoyo de mi familia he sido capaz de cumplir mi promesa.
Domingo 7 de noviembre de 2010, 10:00 horas. Tras sufrir de lo lindo, en compañía de Juan (maestro Jedi) acabo de terminar la carrera solidaria del BBVA. El no es consciente pero su fuerza es intensa y le permite ver mi angustia, ante lo cual me espeta un sobrio pero definitivo: “Carlos, estás listo, la Behobia será testigo de tu gran hazaña”. Desde ese mismo instante, millones de sentimientos, sensaciones, emociones y temores se han paseado por mi mente a “sus anchas” durante siete inolvidables días. Cada noche pasaba ratos eternos visionando el perfil de la carrera, cada mañana mi primer pensamiento era irremediablemente para el alto de Gaintxurizketa… y para Iñigo, a quien le debo todo esto. Los días iban pasando y “el gran momento” cada vez estaba más cerca…y al mismo tiempo el temor al fracaso se hacía cada vez más y más fuerte. También la seguridad de que al final el “efecto Iñigo” sería mi gran aliado.
Llamadas a Juan suplicando, inconscientemente, apoyo. Llamadas a Mar implorando, sutilmente, la confirmación de lo que sólo el cronometro y mi cuerpo podrían responder el domingo a partir de las 11:30. Una y otra vez reclamado a mi mujer “el perdón” en caso de que no fuese capaz de conseguirlo… pero una y otra vez lo único que funcionaba era ver como Iñigo, de un modo “milagroso”, estaba gateando.
Y así llegamos al viernes. A las 16:00 emprendía, junto a mi familia, camino a Donosti. Es curioso cómo el tiempo puede pasar lento o deprisa según las circunstancias. Os puedo asegurar que desde ese instante y hasta las 7:00 del domingo todo fue como un flash, todo muy rápido pero muy intenso, uno de los fines de semana más mágicos que he vivido. Mágico por la compañía de Juan, su mujer e hijos que son una bendición (Juan, cuídalos mucho!), por los momentos de risas con Mar y su flamante novio (que paciencia tan admirable la de ese vallisoletano genial!) y sobre todo porque toda mi familia estaba simplemente ahí, a mi lado, dispuestos a compartir conmigo “mi momento de gloria… o de fracaso”.
El sábado cuando me fui a la cama mi corazón latía casi al mismo ritmo al que lo iba a hacer horas después en carrera. Qué enorme sentimiento el ser consciente de que mi entrenamiento me daba la “teórica” base para terminar la carrera al día siguiente…
Domingo 14, 6:00. Me despierto tranquilo pero excitado antes de que el despertador haga su trabajo. Tomo un zumo y como cereales sin parar. Ducha caliente larga, muy larga en la que empiezan a mezclarse con frenesí un montón de recuerdos de lo vivido en los últimos meses, ya nada está en su sitio y empiezo a dejarme llevar. Me visto rápido y escribo sms épico a Juan, son las 7:30. Organizo mi mochila y abrazo a mi mujer mientras miro por última vez a Iñigo. Recogemos a Juan en el hotel, quien ha tenido la suerte de desayunar al lado de Chema Martínez, nos abrazamos y nos decimos alguna “machada”. Llegamos al buen pastor donde hemos quedado con Mar quien aún no ha llegado. Mientras esperamos aprovechamos para reírnos recordando las anécdotas del fin de semana (cualquier cosa que me haga olvidar momentáneamente que quedan minutos para “el momento” es válida). Llega Mar e iniciamos camino hacía Behobia.
9:30, Behobia. Juan ha quedado con su grupo de amigos bloggeros en el antiguo edificio de la aduana. El ambiente ya deja ver que el día de hoy va a ser apoteósico, por momentos olvido que estoy a punto de correr 20km (por primera vez en mi vida!!!) ya que parece que estamos en el festival de Woodstock. Gente y más gente por todos lados, música (muy buena por cierto) a todo volumen animando el momento, el speaker caldeando progresivamente el ambiente… DIOS, esto es único!!!!

Tras pasar un rato genial en compañía de los amigos de Juan, empezamos a estirar, a calentar y a realizar todos los actos rituales de “la secta runner”. El iPhone está listo con la lista musical especialmente diseñada para la ocasión y la aplicación de correr activada. Antes de la salida, visita al camión ropero, que gracias a la excelente organización del CD Fortuna se encarga de mis “efectos personales” a partir de ese momento.
Me despido de Mar y de Juan, quienes salen de otro cajón y activo el “modo concentración”. Me coloco en la cabeza una bandana blanca en la que la noche anterior había escrito: GRACIAS IÑIGO!
Play en el iPhone, suenan Brazilian Soul Crew quienes últimamente se han convertido en la inspiración inicial de cada carrera y tras siete meses que han cambiado mi vida, finalmente estoy empezando a correr la Behobia-San Sebastian. Como estaba previsto las primeras zancadas se centran en Iñigo, en ese momento solo existe el.
Chrissie Hynde de Pretenders vuelve a hacer de las suyas y me empieza a animar más de la cuenta, miro el iPhone y voy a 170 ppm. Freno ya que el UNICO objetivo de hoy es llegar a Donosti corriendo, no vale otra cosa, Iñigo no se lo merece.
KM 3, Calamaro me “templa” y empiezo a darme cuenta de la cantidad de gente que hay a mi alrededor, no solo corriendo sino a los lados del camino, es alucinante. Un pinchazo empieza a ser cada vez más frecuente en cada zancada del pie derecho…¿Qué pasa? Miro a mis pies y no lo puedo creer, me he “equivocado” de calcetines. Había metido calcetines en la maleta como para correr cuatro Behobias, pero solo unos eran los “elegidos” esos que me habían acompañado en los entrenamientos y que jamás habían dado ni un solo problema. Los que me había puesto no eran esos, eran los Joma que regalaban en la Carrera Solidaria del BBVA (¿por qué regalan calcetines de correr que no sirven para correr???). En ese momento el pinchazo empezaba a ser constante, también, en el pié izquierdo.
Aguanto, más o menos, y empiezo a “escalar” Gaintxurizketa. Corono con mucho menos sufrimiento del esperado, el promedio lento pero seguro (6:14). Cada vez más gente a los lados de la carretera. Cada vez más dolor en mis pies. Aparecen los primeros pensamientos de abandonar.
Duele mucho, pero duele aún más el tener que parar, necesito algo a lo que “agarrarme”. Y una vez más aparece el ”efecto Iñigo”. Mi pensamiento se centra en una sola cosa, el dolor que yo siento no es nada comparado con lo que Iñigo tuvo que soportar en sus dos primeros meses de vida en el hospital. Eso anula cualquier derecho a pararme. Los niños que quieren darme la mano al pasar me recuerdan a el, empiezo a dominar la situación.
Paro la música y empiezo a disfrutar de lo que está pasando. Los pies siguen doliendo pero empiezo a ser consciente de que es posible.
Entre el KM 12 y el KM 15 todo pasa muy despacio, a cámara lenta. Me da tiempo a pensar en muchas cosas, decido volver a poner música y Marvin Gaye me lleva a las nubes con mágicos pensamientos que hoy no vienen a cuento 🙂
La lluvia es intensa pero siento como si las gotas no me mojaran, nunca había sentido esa sensación. Mi suegra y el resto de la familia de mi mujer están esperando, me animan, yo las grito a ellas: vamos queda poco! Me queda mucha energía, la estrategia empieza a mostrase acertada.
El alto de Miracruz me espera dispuesto a ponerme la “última prueba”. A estas alturas hay tanta gente animando que se siente literalmente como su energía te lleva en volandas sin que tu tengas que hacer ningún esfuerzo, gracias Giputxis, sois un ejemplo para mucha gente!!!!
Sin darme cuenta, el “efecto Iñigo” me ha llevado hasta la playa de Gros, no puede ser, sólo quedan 2 KM!!!!
A pocos metros antes de llegar está esperándome Iñigo. Grito fuerte, ¡¡ya está!!
Entro por la meta y exploto, me paro en seco y me siento en un bordillo a llorar de la emoción. A mi alrededor hay mucha gente que me mira con mirada cómplice, como si conociesen “mi historia”.
A los pocos minutos aparece mi familia… y mi hijo mayor me da una nueva “lección de vida” (lo que me dice es demasiado íntimo como para contarlo en un blog).

Bueno pues esta es mi historia. Ya está, ya no “debo” nada. Ahora solo quiero tiempo para disfrutar junto a Iñigo, tiempo para que el pueda empezar a acompañarme a correr, porque a pesar de haber cumplido mi promesa voy a seguir corriendo, con Iñigo.

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16 comentarios leave one →
  1. 17 noviembre 2010 06:34

    Y ahora, joven Jedi, tienes que encontrar tu camino. Has corrido 20 kilómetros, pero en realidad solo has dado el primer paso.

  2. 17 noviembre 2010 08:07

    Genial la crónica,Carlos. Creo que contada con tanta emoción como la has vivido y nos las ha hecho vivir a nosotros. Ha sido un fin de semana muy bonito donde hemos compartido momentos irrepetibles y donde Iñigo nos ayudó a todos con esa sonrisa que tiene, que ilumina su cara y te hace olvidar todo por momentos.

    Bueno y ahora, ya sabes, jejeje, tienes que fijarte un próximo… ¿Media de Getafe, muy planita, donde rebajar unos cuantos minutos?. Ya me dirás.

  3. Halfon permalink
    17 noviembre 2010 08:28

    Carlos, fenomenal y emocionante crónica.

    Fue estupendo compartir con vosotros los momentos previos, luego supiste sobreponerte a los problemas con una gran fuerza de voluntad.

    Ahora ya estás perdido y vendrán otras carreras y otros objetivos.

    Un fuerte abrazo

  4. 17 noviembre 2010 08:37

    Se me ha puesto la piel de gallina al leer esta crónica completamente entrañable. La fuerza que llevamos dentro es mucho mayor de lo que pensamos, no en vano cuando las actitudes y la mente superan a las habilidades, lo imposible se hace posible.
    Todos sentimos “la llamada” alguna vez. Yo pasé de correr 10K al trote a correr maratones por una enfermedad de mi mujer que la tuvo un par de años muy mal, ahí sentí la llamada de correr más y mejor.
    Esta crónica ya va a estar en un lugar de privilegio dentro de mis recuerdos.

  5. 17 noviembre 2010 09:16

    Fue un honor conocerte y haber podido ser testigo de una pequeña parte de esta gran historia. Eres carne de cañón, seguirás corriendo

  6. Victor permalink
    17 noviembre 2010 09:24

    Impresionante crónica, muy emocionante. Un placer haber compartido los momentos previos contigo. Estupenda carrera, las dificultades durante la misma hacen mas grande lo que conseguiste.
    Como dicen por aquí esto ya no tiene retorno, seguiras corriendo.
    Un fuerte abrazo

  7. 17 noviembre 2010 09:26

    Enhorabuena, Carlos. Buenísima carrera a pesar de esos calcetines, y sobre todo, hecha con el corazón.

    Espero que nos veamos pronto en otras carreras.

  8. 17 noviembre 2010 12:20

    Si ya fue emocionante tu crónica de la clásica, está es si cabe más emotiva. Has empezado, has llegado, y ahora a seguir…Felicidades.

  9. 17 noviembre 2010 13:49

    Nuevamente los pelos de punta…. Muy emocionante. Y te has marcado un carrerón sobreponiendote a las adversidades, pero tenias demasiada fuerza y motivos como para no hacerlo.

    Pero me da a mi que estas ya totalmente enganchado… A no parar

    Un placer conocerte.

  10. Jesús permalink
    17 noviembre 2010 14:55

    Gran comentario, espero que algún día Iñigo lo pueda leer y se emocione de la gesta de su padre, tal como me he emocionado al leerla.

    Enhorabuena por la carrera, por la familia y Animo y a seguir con nuevas metas.

  11. 17 noviembre 2010 15:09

    Preciosa crónica, me has arrancado lágrimas de emoción, de admiración y de cariño! Bravo! te deseo muchos momentos mágicos como este que has vivido y por supuesto, junto a Íñigo, un beso enorme

    • Barroso permalink
      17 noviembre 2010 21:44

      muy bueno,picha objetivo conseguido y todo por tan bonita causa , un abrazo para ti y muchos besos para Iñigo, te invito que algun dia corras conmigo por estas tierras del sur,saludos tengo blog propio

  12. Aida permalink
    17 noviembre 2010 22:59

    Desde el otro lado del mar… muy lejos pero muy cerca, te envio un abrazo. Eres un ganador, como tu hijo!

  13. Miss Pegasus permalink
    18 noviembre 2010 21:18

    Me alegro muchísimo, Anakin. Eres un campeón y un ser humano muy grande. Espero coincidir contigo en alguna carrera. Que sigas disfrutando tanto como transmites en tu texto.

  14. 19 noviembre 2010 19:35

    Mi mas sincera enhorabuena.
    Salu2

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