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San Silvestre Vallecana, 31 de Diciembre de 2009

1 enero 2010

Estaba cantado que iba a llover durante la San Silvestre, pero no porque llevara dos semanas diluviando en Madrid, ni porque la Web de la AEMET lo pronosticara, sino porque Jan se había inscrito a la carrera. Habrá que seguir muy de cerca esta curiosa relación causa – efecto, a ver si efectivamente tenemos un chamán en nuestras filas.

De manera que cuando compareció, puntual, a las 16:30 en la puerta de Friday´s, pudimos dar por descontadas las precipitaciones.

Un buen rato estuvimos departiendo, durante el que nos encontramos con Fer, y del que queda para el recuerdo esta foto junto con Rafa y mi primogénito, fiel seguidor y testigo del evento, ante la defección de Miguel, abducido por el transporte público en un día tan señalado (como el pobre Charlie de la canción: “oh, cuando volverá / el tiempo pasará / atrapado en vida en el Metro de Boston”)

Los momentos previos a la carrera se caracterizaron, como habitualmente, por el cachondeo colectivo, ajenos a la nube negra que llegaba desde atrás para descargar sobre nosotros, puntual, inmisericorde, a las 18:00. No antes ni después: a la hora de la salida. A mí esta carrera me parece inigualable por el ambiente que se forma, y por cómo la gente olvida tan fácilmente los afanes y dificultades para acceder a los cajones de menos de 60 minutos, sea cual sea la marca.

Inasequibles al desaliento, tras las campanadas que dieron la salida, bajo un aguacero de la leche y un viento helador, encaramos la subida de Concha Espina, Serrano y la bajada – embudo de Vitribuo, para invadir los carriles centrales de la Castellana.

Aunque el ambiente en estas calles es frío, me da la impresión de que, en general, hay más público en el recorrido que otras veces. Hay que reconocer el mérito que tiene. Vale que los corredores estemos bastante grillados y nos de más o menos igual el tiempo que haga, pero salir a la intemperie a animar, con la que estaba cayendo, es muy de agradecer. Por otra parte, correr en Noche Vieja en Madrid, con las calles cerradas para nosotros, iluminadas de Navidad, me genera una sensación inigualable que recuerdo durante todo el año. Y es que soy un sentimental.

Cojo un buen ritmo, incluso para mí, aunque lamento haberme dejado en casa la tabla de surf o en su defecto los neumáticos de agua.

Como durante estas carreras le da a uno tiempo para darle al coco, se me ocurre una idea brillante para mejorar los tiempos. Ni series, ni fartlek, ni leches. ¿por qué no tocarle el culo a alguna chica, y huir como alma que lleva el diablo? Quizás esta estrategia, innovadora y secreta, me permita salir del pozo de mis muy mejorables tiempos. De modo que sin pensarlo dos veces, allá que me lanzo, con tan mala suerte de que la corredora que elijo es un runner con peluca, y él y sus amigos salen detrás de mí para correrme a tortas. De tal manera que hago el kilómetro en 2´45, adelanto a los primeros corredores, a la moto de la organización, a la cámara de Telemadrid, y aun así tengo que ocultarme detrás del público hasta que esos intransigentes pasan de largo, pero he perdido todo el tiempo ganado. Mecachis.

Escarmentado, prosigo mi carrera, y como era de esperar, a la altura de Cibeles comienza a granizar. Lluvia en Paracuellos, frío en Aranjuez, granizo en Madrid.

Con un ritmo constante, encaramos Atocha, en el que empieza la aglomeración de público, los mejores momentos de la carrera. Pasado el kilómetro 6, me encuentro con Gloria y Rafa, compañeros del colegio de hace ¡¡26 años!! (santo cielo), apostados en un lado de la calle. Nos hacemos unas fotos para inmortalizar el encuentro, que recojo aquí, y continúo mi heroico periplo, para encontrarme con mi mujer y mi hijo pequeño en el kilómetro 7, el cual, ajeno a la que estaba cayendo, como siempre, está animando a los corredores y chocando las manos a diestro y siniestro. Lógico, por otra parte: con lo guapo que es, todos quieren tocarle.

Puente de Vallecas. “Corre, corre, corre que te van a echar el guante”, canta Rosendo, de forma totalmente apropiada. Increíble la imagen de la cuesta de la Albufera llena de camisetas rosas, los corredores haciéndose bromas, el público animando. Es mi barrio, joder. La de veces que habré andado por esas calles, del colegio a mi casa y de mi casa al colegio, o con mis padres, o mis amigos, o de compras….. y cómo me gusta volver. Estoy en mi casa. A por la cuesta. No estoy corriendo. No voy andando. Voy disfrutando cada segundo. Algunos se ponen a andar, muchos sufren, pero yo voy en una nube, deseando que no se acabe. No sé si llueve o no. No sé si voy cansado. Estoy en mi casa. Quizás por ello, la gente sale a mi encuentro. Tullidos, paralíticos, mujeres con mal de amores, seguidores del Atleti, o sea, en general gente que ha perdido toda esperanza, todos gritan, todos quieren que les toque en mi regreso al barrio.

En este estado semicomatoso, llego a Portazgo, fin de la cuesta de la Albufera. Con la calle más estrecha, casi cuesta correr, y eso que estamos en el kilómetro 9. Estamos llegando, en el final hay que tener cuidado, porque las calles están en obras y es fácil caerse, y más fácil meter el pie en un charco. Lo primero lo evito, lo segundo, imposible. Pero da igual. Última cuesta, corta y pronunciada, y llegada a meta. Miro el reloj de la segunda oleada. Joder. Miro el Garmin. Joder. 55´39´´. Cien metros más de 10 kilómetros, una parada para fotos, y en tiempo de MMP. 55´03 despejando esos cien metros. Miro las pulsaciones medias: 170. O está todo mal, o he hecho una carrera magnífica para mis posibilidades, o los entrenamientos están dando frutos.

Nada más entrar, y como demostración de que hay una inteligencia superior, y que ésta está cabreada con los madrileños, arrecia la lluvia y el viento, provocando una sensación muy, muy desagradable, que hay que compatibilizar con el barrizal que se ha formado en el otrora frondoso jardín de la calle Candilejas. Maldigo mi suerte, me meso los cabellos, (no me rasgo las vestiduras, que la camiseta me ha costado 17 euros), y salgo a buscar a mi primogénito rezando para no coger un catarro, al menos hasta que terminen mis vacaciones.

Para confirmar las leyes de Murphy, un atasco enorme para entrar en el Metro. Imposible. Ni en Londres he visto esas aglomeraciones. Así que, me voy, con mi vástago, al Teresa Rivero a ver cómo humillan este año a Chema y a Marta. La foto no refleja, ni de lejos, el frío que estaba pasando, con los pies empapados y helados y un viento cortante. Pero ha merecido la pena. Una noche magnífica. Cómo me gusta la San Silvestre.

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17 comentarios leave one →
  1. 1 enero 2010 19:01

    Pues tienes toda la razón del mundo, soy un gafe total… atraigo la lluvia. Hoy sólo he salido de casa a dar un paseo, y ha sido salir por la puerta y empezar a chispear (eso sí, poco, voy mejorando)

    Tu crónica de la carrera mola (incluso los párrafos repetidos), y tu tiempo, encima parando a sacarte fotos y tocar culos, muy muy bueno, sobre todo teniendo en cuenta que saldrías despacio por el mogollón de Concha Espina. Enhorabuena. Y encantado de verte de nuevo, fue un placer. Lástima que no puedas venirte a la Quedada del día 9.

    Ah, a mi el Polar me sacó 9,970 metros.

    Un abrazo

  2. Gonzalo permalink
    1 enero 2010 19:48

    Buena crónica y mejor carrera. Lo de Jan parece que va en serio, yo ya paso de Mapoma si Jan se ha apuntado. Un saludo,

  3. 1 enero 2010 20:01

    Te divertiste, te mojastes y encima mejoraste tu tiempo, qué más para finalizar el año.
    Un saludo.

    • 1 enero 2010 20:12

      Se nota que estás cada vez mejor.
      Este año vas a mejorar muy rápido.

      Lo de Jan es curioso. Yo propongo diseccionarlo por eso de seguir el método científico.

      Feliz año

  4. 1 enero 2010 20:40

    Jan: gracias, igualmente. Y gracias por avisarme del error en la publicación, quizás lo copioso de la comida y las libaciones hayan nublado mi entendimiento
    Miguel: bueno, se me ocurren un par de cosas muy divertidas también
    Gonzalo: hay que enterarse de cuándo y dónde se va de vacaciones, para ir al otro extremo de España
    Risco: buena idea lo de la disección. Voto sí.

  5. 1 enero 2010 21:53

    Por cierto, ¿es Vitrubio o Vitruvio?

  6. 1 enero 2010 22:17

    Estupenda crónica. Tenemos que seguir de cerca lo de Jan y su influjo.
    A mí también me sobrecoge lo de la Castellana cerrada para nosotros.
    Slds. Nos vemos pronto.

  7. 1 enero 2010 23:25

    por lo que leo, parece que fue épico. Así mola más.

    Respecto a lo del culete de las corredoras, es una buena técnica aunque, eso sí, un poco arriesgada.

  8. Jaime permalink
    2 enero 2010 00:55

    Enhorabuena por tu carrera!
    Me agrada comprobar que alguien también midió la distancia y le salen 10,1 Km…si es que teniamos que haber salido en el arco rojo que ponia SALIDA antes de la cuesta mortal del final 🙂

  9. 2 enero 2010 07:21

    Juan, risco Gonzalo y Fer: sois malas personas… aunque reconozco que hoy, que me toca rodaje largo, no sé que llevarme, si paraguas, botas de esquíar, o protección anti tornados…. miro por la ventana y no tiene muy buena pinta el tema

    vamos, que a eso de las 10, mejor no salgais a la calle…

    jan el gafe que quiere dejar de serlo

  10. 2 enero 2010 19:04

    Bordada tu carrera, magnifica, buenas fotos… fenomenal para empezar este 2010.
    Slds

  11. Víctor permalink
    2 enero 2010 21:50

    Hola Juan, divesión, mejor marca personal en la última carrera del año… que más pedir.
    Que siga la racha en el 2010.
    Un saludo

  12. 3 enero 2010 14:02

    Juan, excelente crónica!! así es, esta es una de esas carreras que no quieres que nunca termine! Me encanta!
    Mira este video http://www.youtube.com/watch?v=bG_UDYtNXUo utilizar esta técnica quizas te ayude también a mejorar jajaja
    bss
    Tania

  13. 3 enero 2010 15:36

    Jaime, Víctor, gracias, me ha dado bastante ánimo este resultado después de mi decepción de Aranjuez
    Tania: muy bueno el vídeo, cualquier ayuda es buena. Lo practicaré

  14. 3 enero 2010 19:55

    Hola Juan!

    Buena carrera y buen MMP!!! Se van notando los entrenamientos!!

    Yo lo del culo se lo hize a una chica que iba andando (del público) por la derecha del circuito, molestanto a los corredores, la dí “una palmadita” en el culo y la dije que me siguiera corriendo… claro, no lo hizo… je, je, je…

    Bueno, me alegro haber salido con vosotros en la foto!

    Yo también voto por la disección del bicho. Que somanta de agua que nos cayó, madre mia!!!!

    Un saludo!!

  15. 8 enero 2010 13:40

    Hola Juan,

    he visto un comentario tuyo em mi blog y tengo que decirte que si ya tenía ganas de correr la San Silvestre Vallecana, éstas se han multiplicado después de leer tu crónica.

    Creo que este año estaré por allí mezclado entre miles de camisetas iguales (además la posibilidad del rosa ya me la he quitado de encima 🙂 )

    Te sigo leyendo.
    Saludos

  16. 25 enero 2010 12:41

    Je, je, me encantó la crónica.
    Un sabrazo y felicidades por la carrera.

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