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Paracuellos del Jarama, 29 de Noviembre de 2009

30 noviembre 2009



Carreras como las de hoy en Paracuellos son de las que ponen a prueba la afición. Viento, frío, y lluvia, mucha lluvia han acompañado a los 1.500 corredores que hemos capeado el temporal, nunca mejor dicho, con resignación y buen humor.

Horario relativamente temprano, y madrugón obligado, pues. Salgo para allá casi de noche, atormentado por ser incapaz de encontrar una sola razón para no quedarme en casa, calentito. Así que como empujado por una mano invisible me dirijo hacia Paracuellos, y según me acerco, y tras pasarme la salida en la M-11, como es obligado, puedo observar con inquietud como una nube muy, muy oscura está justo encima del pueblo. Efectivamente, es bajar del coche y empezar a llover.

Me alivia en buena medida ver que en el Polideportivo hay unos cuantos cientos de presuntos descerebrados, muchos de los cuales estaban, como yo, preguntándonos qué hacíamos allí.

Nos llaman para la salida, y allá que vamos. Me consuelo pensando que el hecho de que precisamente a las diez menos cinco arrecie, y baste medio minuto para ponernos como una sopa, es indiferente, pues si la carrera hubiera empezado a las nueve, se habría puesto a diluviar a las nueve menos cinco, y si fuera a las 11, pues eso, a menos cinco también. No hay más que ver las fotos que la Organización ha colgado en la web para comprobar la que nos cayó. Y el hecho de que dejara de llover justo al terminar no hace sino confirmar mi teoría.

En todo caso, y para entretenerme por el camino, no dejo de pensar en las distintas tipologías de corredores. Están no semi pros, los invitados, que van porque les pagan o porque les van a pagar. Están los frikis, que se meriendan las carreras como si nada, y que salen a la calle a 4º en camiseta, y les da igual, total, no van a correr más de 40 minutos, casi ni se enteran. Y luego estamos los demás. En mi caso, sin saber por qué una afición que llega casi de casualidad se convierte casi en un impulso que ocupa buena parte del poco tiempo libre, y hace cosas que si se las vaticinan hace un año y medio, ni se las cree.

Sumido en estas sesudas reflexiones llego al kilómetro 3, primera cuesta, y de las que me saca la visión de dos señoras en bata y pijama que salen al encuentro de los corredores, aparentemente en busca de un sobrino, o algo así. Insisto en que estaba cayendo la de Dios. Todavía sin saber si acababa de sufrir una alucinación, afronto la primera de las muchas y largas cuestas que hacen tan dura esta carrera, este año más, pues más que correr, había tramos en los chapoteábamos en enormes charcos, y cuando pasábamos entre bloques de viviendas, el aire frío hacía más difícil aún el recorrido.

Como la vista del paisaje no es precisamente para recrearse, hay que destacar la presencia, numerosa y animosa, de voluntarios, casi cada 300 metros, un detalle más de los muchos que indican cuánto piensan los organizadores en los corredores. Poco público, pero ya no sólo por el clima, sino porque si algo tendría mérito es ser ciudadano de Paracuellos y salir a ver la carrera, pues el recorrido coincide en buena parte con el perímetro del municipio.

En fin, cuesta tras cuesta (pues llegado un punto vas tan calado que no te importa), y a un ritmo casi de entrenamiento (1:00:18, no me había marcado otro objetivo que probar la capacidad de negociar las cuestas, y veo que voy cogiendo fondo) llegamos a la pista de atletismo, como decía con el tiempo justo de ver cómo dejaba de llover.

Entrega de magnífica bolsa en el Polideportivo, en el que se estaba celebrando un strip tease colectivo, y donde pude saludar a alguno de los autores de Nunca correrás solo. Esta será una camiseta de las que se llevarán con el recuerdo de haber pasado un rato casi, casi épico, y de haber conocido una carrera tan bien organizada como se dice por ahí. Y además, por el mismo y módico precio, llego a casa con las zapatillas perfectamente lavadas.

Próxima cita: Aranjuez

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8 comentarios leave one →
  1. 2 diciembre 2009 12:16

    Hola Juan, me ha gustado mucho tu crónica, yo también soy de las demás jajaja hace 1 año jamás me hubiese imaginado que mi corto tiempo libre iba a estar dedicado a correr toda carrera que se ponga por delante 🙂
    Enhorabuena por esa carrera pasada por la lluvia!
    Te sigo leyendo!
    Saludos,
    Tania

    • 2 diciembre 2009 20:18

      Gracias por tu visita, ya sabes dónde está el blog
      Fue una pasada, sí, pero sarna con gusto no pica
      Saludos

  2. 4 diciembre 2009 09:59

    Hola romano!!

    Saludos desde la otra orilla…Te leeré con más deteniiento

    Ánimos con tus proyectos

    Saludos desde la otra orilla

  3. 5 diciembre 2009 21:34

    juan, encantado de verte por mi blog. Da gusto ver a otro del club de los lentos como yo. Nos vemos en Aranjuez. Un abrazo, te sigo leyendo.

  4. 5 diciembre 2009 22:20

    Gracias por la visita, jan, nos leemos
    Un abrazo
    JUAN

  5. 7 diciembre 2009 17:50

    Acojonante!!
    Eso si que es valor.

    Mira que yo tengo familia en Paracueloos, y no me atreví a subir.
    Un saludo, me encantó tu crónica.

    G

    • 7 diciembre 2009 21:56

      Guillermo, lo cierto es que si me hubiera duchado antes de la salida no habría estado más mojado
      En fin, para contar a los nietos
      Un saludo y gracias por la visita

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